La nueva política de austeridad y modestia que defiende el Papa Francisco choca con el derroche que ostenta uno de sus representantes en Alemania, el obispo Franz-Peter Tebartz van Elst, de la diócesis de Limburg.
Tanto es el despilfarro y el descaro con que lo ejerce, que el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el arzobispo de Friburgo Robert Zollitsch, anunció ayer que abordará el caso del polémico dirigente eclesiástico con el propio Bergoglio la próxima semana.
Tanto es el despilfarro y el descaro con que lo ejerce, que el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el arzobispo de Friburgo Robert Zollitsch, anunció ayer que abordará el caso del polémico dirigente eclesiástico con el propio Bergoglio la próxima semana.
La Iglesia católica alemana es la más rica de Europa -recauda unos 5.000 millones de euros al año- pero no está el horno para bollos. La canciller Angela Merkel también predica frugalidad y sacrificio. Y evidentemente, lo que dice la presidenta de la Unión Demócrata Cristiana -léase Merkel- también va a misa. Todavía más porque en Alemania el Estado no da un duro a la Iglesia pero recauda el 'diezmo' obligatorio (el 8% del IRPF de los fieles católicos) para llenar las arcas eclesiales. Así que tonterías, las justas.
«La situación es muy grave», dijo Zollitsch ante la prensa, al tiempo que reconocía estar «tan sorprendido» como la opinión pública sobre el escandaloso presupuesto para la renovación de la residencia episcopal de Limburg, inicialmente de 5,5 millones de euros y que supera ya los 31 millones de euros. Los fieles de esa diócesis amenazan con abandonar en masa la Iglesia católica si no dimite o es cesado de manera inmediata Franz-Peter Tebartz van Elst. La comisión de control financiero de la diócesis -a la que ocultó las cuentas de sus dos últimos años de gestión- sostiene que «o es un estafador refinado o está enfermo».
El prelado en cuestión no se da por aludido. En el tabloide 'Bild' aseguraba ayer que no llevaba «una vida opulenta» y justificó el astronómico gasto para renovar su residencia escudándose en la legislación para preservar los edificios monumentales. No piensa dimitir y confía en que sus feligreses «sabrán distinguir entre los errores que ciertamente se han cometido y lo que los medios de comunicación han dicho». Los fieles lo tachan de mentiroso o cínico; o ambas cosas. De hecho, el consejo administrativo de su diócesis no le concede ni el beneficio de la duda. «El obispo de Limburg nos ha engañado», señalaron en un comunicado tras conocer el presupuesto real de la renovación de su casa.
Incluso para la Fiscalía de Hamburgo es sospechoso de perjurio. La acusación pública ha anunciado el procesamiento penal de Franz-Peter Tebartz van Elst por falso testimonio. En este caso, el litigio se remonta a una disputa con el semanario 'Der Spiegel' por un viaje pastoral a India. La revista hizo público un nuevo exceso del obispo al revelar que había viajado en primera clase, algo que el prelado negó alegando que había volado en 'business'. Los fiscales han comprobado que el jerarca de la Iglesia mintió. Este último escándalo pone en un brete al obispo, ya que el tribunal competente podría ordenar su detención o, como mínimo, castigarle con una multa de varios miles de euros. Calderilla, por cierto, para Franz-Peter Tebartz van Elst.
